Enloquecer de cordura
Ningunearle al tiempo
Empacharnos de risas
Rasgar del calendario el invierno
Observar la vida desde la vida
domingo, 8 de enero de 2017
Yo ya estaba completa...
Yo ya estaba completa cuando llegaste
pero no puedo ocultar
que me gusta caminar contigo.
pero no puedo ocultar
que me gusta caminar contigo.
viernes, 30 de diciembre de 2016
Aprender a despedirse
En 2016 aprendí a despedirme. La vida nómada que me toca -y a la que empiezo a acostumbrarme -, me ha dejado diversas despedidas, todas entrañables y con su correspondiente dosis de emoción porque cuando trabajas con el material más importante, las personas, es difícil que no afloren los sentimientos y hasta se escape alguna lágrima. Por eso aprendí a despedirme sin decir adiós ni hasta siempre, dos expresiones a las que dejé vacías porque cada vez que me marché me fui llena: enseñanzas, valores, amistades, sonrisas y risas...todo el tiempo. Aprendí a despedirme y a vivir con los recuerdos porque hay momentos tan sanos y que aportan tanto equilibrio que no pueden dejarse en un cajón a la espera de que se evaporen. Aprendí a despedirme abrazando y dejándome abrazar.
Sin embargo, también tuve que aceptar otras despedidas que el año quiso dejarme. Por eso aprendí a despedirme sin mirar atrás, sin rencores, dejando nulas las palabras que no dije y que ya no diré; y no hay más que añadir. También aprendí a despedirme mirando al futuro, siendo consciente e intentando concienciar de que a veces no queda otra que echar la vista hacia adelante aunque el instante nos brinde un horizonte difuso y falto de esencia.
Y por aprender, hasta aprendí a despedirme de los míos a corto plazo -¡qué duro se hace a ratos!-, de aquellos que siempre están, los que dan sentido al verbo volver, quienes son sinónimos de hogar, los que me hacen ser quien soy, los que me dejan ser como soy sin juzgar mis maneras e ideas.
Aprendí a despedirme y me despedí aprendiendo...y aunque no todo, me llevo muchos de los momentos vividos conmigo, al nuevo año, a los nuevos días.
Y ahora sí: que venga todo lo que tenga que venir. Con todas las ganas te espero, 2017.
sábado, 3 de diciembre de 2016
A vueltas con la vida
Me dedico desde hace un año a dar clases de Lengua castellana y Literatura en institutos públicos de Andalucía. Profesora interina que recorre kilómetros y que cree haber encontrado, dentro de un aula y rodeada de adolescentes -con sus dudas, sus problemas, sus ánimos y sus ganas de comerse el mundo-, su verdadera vocación.
Pero antes de eso, mucho antes, me apasionaba tanto el periodismo que fue la licenciatura que estudié. Hoy admiro y respeto a los compañeros y a los medios y programas que hacen periodismo de verdad (y no son tantos).
Hace algo más de quince días me reencontré con el periodismo gracias a la educación. Y he vuelto a vincularme con el primero mientras me dedico a lo segundo. Me han dado la oportunidad, y tengo la suerte, de colaborar cada quince días en La Voz del Sur con un artículo de opinión, un espacio en el que escribiré libremente de aquello que me interese.
Podéis buscar mis artículos en el siguiente enlace http://www.lavozdelsur.es/usuarios/leticia-trigueros .
Pero antes de eso, mucho antes, me apasionaba tanto el periodismo que fue la licenciatura que estudié. Hoy admiro y respeto a los compañeros y a los medios y programas que hacen periodismo de verdad (y no son tantos).
Hace algo más de quince días me reencontré con el periodismo gracias a la educación. Y he vuelto a vincularme con el primero mientras me dedico a lo segundo. Me han dado la oportunidad, y tengo la suerte, de colaborar cada quince días en La Voz del Sur con un artículo de opinión, un espacio en el que escribiré libremente de aquello que me interese.
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