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miércoles, 13 de julio de 2016

El desorden que dejas

FICHA TÉCNICA:
Título: El desorden que dejas.
Autor: Carlos Montero.
Editorial: Espasa Libros.
Número de páginas: 408.
Otros datos: XX Premio Primavera de Novela.

No recuerdo bien donde conocí este libro (supongo que en alguna cuenta de Twitter o Instagram, que es donde últimamente conozco muchos de los títulos que después caen en mis manos); me llamó la atención el título y cuando me aventuré a indagar su argumento, he de reconocer que estuve a punto de dejarlo aparcadao: mi primer año como interina me había dado demasiadas satisfacciones como para involucrarme en esta historia (sí, porque yo en los libros me involucro y, a veces, los vivo demasiado). Pero también es cierto que bastan solo unas páginas para que no puedas soltarlo.

Raquel es una profesora interina de lengua y literatura que llega al pueblo de su marido a cubrir el puesto de una profesora que ha aparecido muerta, Viruca. Aunque la protagonista intenta que estas circunstancias no afecten al trabajo que pretende desarrollar, entre los papeles de los alumnos encuentra uno que dice: y tú, ¿cuánto vas a tardar en morir? Esta pregunta lleva a Raquel a querer conocer qué fue lo que llevó a la muerte a
su predecesora.

Cada nuevo dato que la protagonista averigua le hace dudar de todo y de todos y el autor consigue que el lector acompañe a la profesora no solo en su viaje investigador sino también en un viaje psicológico de su propia vida: miedos, decisiones, etc.

Un libro, en definitiva, que consigue atraparte desde la primera página y que te mantiene en vilo hasta el final. De lectura fácil y ágil, a la que cuesta resistirse porque en todo momento suceden cosas que, sin embargo, han sido organizadas de una manera coherente e inteligente por parte de Montero quien no obvia, a lo largo de su obra, detalles que hacen que la historia se encuentre cercana a la realidad: crisis económica, acoso en los centros de enseñanza...

Como siempre destaco una frase de la novela: Nunca nada es para tanto.

domingo, 18 de octubre de 2015

Paul et Virginie

Quien me conoce sabe que perderme por Cádiz es una de mis aficiones favoritas. Durante el tiempo que viví allí descubrí cientos de lugares con encanto a los que no he dejado de regresar. Uno de ellos es el que véis en esta fotografía.


Os presento a Paul et Virginie. Conocida como la fuente de los niños, y ubicada en el Parque Genovés, es un rincón que transmite paz, que te atrae; para mi es casi imposible pasar por allí y no detenerme a contemplarlos.
Hace muy poco que conocí que estos niños tenían nombre. Me enteré gracias al blog Pasión por Cádiz (aquí el enlace: http://estoespasionporcadiz.blogspot.com.es/2012/12/los-ninos-del-paraguas-del-parque-de.html ). Nombre y una historia real; y otra ficticia, la que escribió en 1788 Jacques-Henry Bernardin de Saint-Pierre.

He encontrado el libro y lo he devorado en dos sentadas. Paul et Virginie son dos niños que se criaron en una isla, un entorno prácticamente virgen, después de que sus madres fuesen repudiadas por sus familias. Y esa fue la causa de que todo lo que vivieron fuese tan puro. Hasta su amor. Tampoco entendían de diferencias sociales ni de riqueza. Se dedicaban, simplemente a ser felices. "No tenían días destinados para los placeres ni para las tristezas; todos eran para ellos festivos e iguales", escribe el autor en la novela.

Ahora creo que no hay mejor ubicación en Cádiz para ellos que ese parque. En mitad de la naturaleza en la que conviven de la misma forma en la que vivieron: "no tenían  relojes, ni almanaques, ni libros de cronología, de historia ni de filosofía. Los periodos de su vida se arreglaban por los de la naturaleza: conocían las horas del día por la sombra de los árboles; las estaciones por el tiempo en que dan sus flores o frutos; y los años por el número de sus cosechas".

No tenían grandes conocimientos y, sin embargo, entendieron a la perfección lo que significaba amarse. Suele decirse aquello de 'que no te roce ni el aire'. Puede que el amor sea algo así: no querer que al otro le roce el aire. Ni el agua. Paul et Virginie se protegen aquí de la lluvia; no pudieron, en cambio, defenderse del mar.



Triste final para esta historia, pero como narró su autor: "la naturaleza y el corazón son inagotables". Y ellos, ya de alguna manera, eternos.

viernes, 3 de julio de 2015

El olvido que seremos

Ya he comentado alguna vez que selecciono los libros porque me llama la atención su título, porque la historia es aparantemente atractiva o porque me lo recomiendan amigos o alguna de las cientos de personas que sigo en redes sociales. Éste ha sido el caso de la última obra terminada, aunque bien es cierto que el título también me resultó llamativo por ese toque nostálgico que incluye la combinación de sus palabras. 

El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince tuvo además un aliciente más: por su temática me tocó la fibra sensible desde los primeros párrafos. Podría contaros que este libro aborda la vida de Héctor Abad Gómez, médico y político colombiano, y que por lo tanto se habla de salud y de la convulsa situación política de Colombia durante los años 60, 70 y 80. Y que por eso me resultó interesante. Podría decir también que este libro habla de relaciones familiares y, al mismo tiempo, de escribir y literatura. Y por eso me ha resultado conmovedor. Pero es que además la obra nos cuenta la lucha incesante por una sociedad más justa y eso lo convierte en un libro de plena actualidad. 
Por encima de todos esos temas, que ya convierten a El olvido que seremos en un libro con multitud de alicientes, me quedo con que estas páginas encierran la historia de un padre contada por un hijo y eso ha sido una de las cosas que más me han marcado: la sinceridad de cada palabra y al mismo tiempo la distancia con la que se intentan escribir y que terminan dándote la impresión de una nostalgia serena, sin dramas exacerbados. En ese sentido es una auténtica genialidad que en mi caso me ha llevado no solo a un ejercicio de reflexión sino, más importante, a rememorar una serie de recuerdos que, al menos durante la lectura de estas páginas, han sido contemplados con más alegría que tristeza. Porque hay cosas que no regresarán pero podemos decir que las vivimos. 
He almacenado muchas citas maravillosas de este libro; os dejo una con la que me he sentido especialmente identificada: "Cuando me doy cuenta de lo limitado que es mi talento para escribir, recuerdo la confianza que mi papá tenía en mi (...). Creo que el único motivo por el que he sido capaz de seguir escribiendo todos estos años es porque sé que mi papá hubiera gozado más que nadie al leer todas estas páginas (...). Es una de las paradojas más tristes de mi vida: casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme".

jueves, 5 de marzo de 2015

No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas

Hace tiempo que no recomiendo un libro aunque no ha sido por falta de lecturas
porque igual que puedo pasar semanas leyendo solo prensa o versos de nuevos poetas, cuando me animan las novelas soy capaz de enganchar una detrás de otra.

He de reconocer que el libro de Laura Norton al que estoy dedicando estas líneas me despertó interés porque su título hizo que se me escapara una sonrisa y pensase "anda que es mentira". No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas podría no haber resultado atractivo más allá de la portada pero es una novela simpática con algunos momentos incluso de carcajadas. Y hay que reírse, es una necesidad diaria.

Además una se encuentra en sus páginas situaciones que de tan disparatadas podrían llegar  a parecerse a la vida misma porque, en ocasiones, la realidad nos parece surrealista y es porque realmente lo es. Y se muestra tan similar a la vida que en aquellos casos en los que las cosas van mal pueden ponerse aún peor. O no.

Muy entretenida y con pequeñas dosis de emoción, me quedo como siempre con una de sus frases que dice algo con lo que yo he estado de acuerdo a ratos porque es igualmente cierto que no siempre ocurre así: 

"cuando una da un paso valiente, a la vida, al destino o la suerte le da por seguirte la corriente y te facilita las cosas"

miércoles, 23 de abril de 2014

Las páginas de un libro

El peculiar olor de las páginas de un libro nuevo; o el de un libro ya antiguo y cuyas páginas sabes que han acariciado anteriormente algunas de las personas que más has querido. La maravillosa sensación de envolverte en un libro escuchando las olas del mar de mi sur. Esas tardes de verano… O aquélla sensación de las tardes de invierno envuelta en una manta escuchando la lluvia que golpea en las ventanas. El refugio de los domingos perezosos y que, a priori, iban a ser tan aburridos.

Páginas de libros que se llenan de verbos: reír, llorar, amar, sentir, olvidar, perdonar, querer, descubrir, recordar, viajar, temer, pasear, aprender, compartir, disfrutar, charlar, escribir… Leer.

Leer para entender qué es el pasado, cuál es nuestro presente y dónde podría estar nuestro futuro.

Leer para alcanzar fantásticos mundos y reconocer los lugares que tuviste la suerte de visitar en alguna ocasión.

Leer para pasar el tiempo; y para cobijarte y que el tiempo pase.

Leer para experimentar aventuras, amores que quizás nunca conozcas, tramas en las que no te verás envuelto…o sí. Eso depende solo de ti, de la intensidad con la que decidas formar parte de esas páginas, de tu deseo de ser protagonista.

Leer para conocer personajes y entender a las personas.

Leer para decidir.

Leer para vivir. Leer para ser feliz.


Las páginas de mis libros, al principio, solo tenían dibujos. Después hallé letras que se fueron uniendo hasta formar palabras, frases, textos y, finalmente, historias.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Lo que encontré bajo el sofá.

Lo mejor de tener un par de días libres, o más bien de tomártelos, es poder disfrutar de una historia entretenida e interesante como ha sido el caso de Lo que encontré bajo el sofá de Eloy Moreno. Recuerdo que me llamó la atención por el título, y aunque eso no tenía por qué ser un factor de éxito, en esta novela he encontrado todos los ingredientes para tenerme colgada a sus páginas.

Lo que encontré bajo el sofá es una historia de secretos, de reencuentros, de desencuentros. Es la historia de una ciudad, Toledo, y sus leyendas; es una historia de amor y de pasión. Es una obra que nos habla de acoso escolar, de corrupción, de desahucios…de actualidad. El libro nos cuenta acerca de los deseos e instintos humanos, de lo importante de tomar decisiones, del conformismo que conlleva no tomarlas, de cómo reconciliarte con el mundo. La novela habla de vida; y de vidas.

La mezcla de todos estos elementos conforman la historia de Alicia, una profesora que se traslada durante unas semanas a cubrir una baja a Toledo, y que jamás imaginaba el revuelo personal que causaría este viaje.

Por el recorrido literario por Toledo, por la sencillez con el que está escrito y por hilvanar y conjugar tan bien las historias que forman parte de la novela, merece la pena dedicarle unas horas a esta obra de Eloy Moreno.

La frase escogida, por lo que me ha hecho reflexionar y porque me ha remitido perfectamente a una innumerable lista de sucesos y acontecimientos actuales, es esta: “Hay demasiada distancia entre la ley y la justicia”.

domingo, 17 de noviembre de 2013

No pasa nada y si pasa, se le saluda.

Tengo algo abandonada la lectura (la que se hace por placer) pero también estaba deseando tener entre mis manos la nueva novela de Raquel Martos. Así que en cuanto me hice con ella, algo que además sucedió en la primera tarde de este frío casi invernal, no tuve más remedio que devorarla.

No pasa nada y si pasa, se le saluda es un libro en el que Clara, su protagonista, reflexiona sobre aquellos temas en los que cualquiera puede pararse a pensar cada día: familia, amigos, relaciones, trabajo, la situación actual...  Y lo hace de una forma tan sencilla y cercana que es imposible no sentirte vinculada al personaje, no estar de acuerdo ante determinadas cuestiones, no indignarte por ciertos capítulos vividos por Clara. Se hace también muy difícil no comparar tu propia historia con la de la protagonista, porque seguro que en más de un momento encuentras situaciones que te resultan muy familiares.

Raquel Martos ha creado una historia que conmueve y emociona, pero que además divierte y entretiene. Es capaz de sacarte una sonrisa y también algunas lágrimas. Pero sobre todo, nos encontramos con un libro que deja un agradable sabor de boca y un mensaje optimista al hablar de cambios, de oportunidades, de la necesidad de romper con todo aquello que nos duele y nos hace daño.

Como siempre, elijo una frase. En esta ocasión, me quedo con esta: “La vida es lo único que tenemos y el momento es el que nos toca. Te ha tocado este, se siente, te jodes, lo coges o lo dejas, vives la vida o te tiras por el balcón”. 

martes, 8 de octubre de 2013

La química secreta de los encuentros

El último libro que reseñé fue uno de Marc Levy y empezamos estación con uno del mismo autor. Será el destino. Curioso porque precisamente el destino es uno de los elementos que están presentes en las páginas de La química secreta de los encuentros.

Después de leer algún libro que mezclaba relaciones amorosas con recetas, de hacer un intento con una de las trilogías erótica-romántica tan de moda (y no, no ha sido la del conocido Grey) y que abandoné a mitad del segundo libro quedándome con la “intriga” de qué les sucederá a los pasionales protagonistas, me encontré con esta novela que, no es una genialidad, pero ofrece una historia capaz de mantener entretenido al lector y que yo he devorado en un par de sentadas. Ya comentaba que se hablaba de la fuerza del destino, de las casualidades, pero también de la amistad, de las oportunidades y sorpresas que nos podemos encontrar cuando escapamos a otros lugares. Y, para mi, una de las mejores cosas del libro es la profesión otorgada a cada uno de los protagonistas y que despiertan la imaginación del receptor y obliga, a aquellos que estén dispuestos, a dejarse llevar por la magia de la pintura y los perfumes.

Sin embargo me quedo en el tema del destino, en el que yo ya no sé si creo o no, ni si tiene tanta fuerza como dicen. Supongo que profundizo en él porque este libro ha aparecido justo en un momento en el que mi mente vuelve a episodios pasados de mi vida para preguntarse cómo hubiese sido todo si no hubiesen aparecido determinadas personas en etapas concretas, si las que estaban llamadas a ser hubiesen sido, qué habría sucedido si las dudas me hubiesen atemorizado a la hora de hacer las maletas y decidir no mirar atrás…y si, a veces, son posibles las segundas oportunidades.

Marc Levy. Otra novela sencilla. Que habla sobre el destino. En un momento en el que yo me pregunto si éste me la ha jugado o no. Demasiadas casualidades ¿no? Al final, será cosa del destino.


De esta novela, me quedo con dos frases: “es tan duro despedirse de alguien cuando no se ha podido decir adiós…” y “el valor de un justo responde por la inhumanidad de mil culpables”. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Las cosas que no nos dijimos

Alguien me comentó hace ya varias semanas que leyese algunos de los libros de Marc Levy. Entre los diferentes títulos, casi todos muy sugerentes, me decidí por Las cosas que no nos dijimos. La obra narra lo que sucede a Julia Walsh a partir de la muerte de su padre, que es enterrado el mismo día en el que ella pensaba casarse. Y desde que ocurre ese acontecimiento, el lector se encontrará con una bonita historia de segundas oportunidades.

Yo soy de las que creo, casi siempre, en las segundas oportunidades. A veces son necesarias, otras son vitales y, sobre todo, considero que casi todo el mundo merece ser escuchado o tiene derecho a dar una explicación. Este libro se centra en una segunda oportunidad tan ficticia como mágica, una segunda oportunidad que creo que casi todos estaríamos dispuestos a experimentar porque todos hemos perdido a alguien importante en el camino y daríamos lo que fuese por volverlo a ver; y por compartir unos minutos o unos días con esa persona, por volver a escuchar de sus labios te quiero y nos encantaría tener la posibilidad de decirle cuánto la echamos de menos y la falta que nos ha hecho en determinados momentos.

El libro no solo nos hace reflexionar sobre las segundas oportunidades. También profundiza en el reencuentro consigo mismo, en la necesidad que, a veces, tenemos de un guía que nos lleve hasta aquello que verdaderamente nos importa y queremos, a lo bueno de perdernos para luego encontrarnos…


Con Las cosas que no nos dijimos, de lectura sencilla y amena, he pensado mucho, me ha emocionado y me he reído, así que es un libro recomendable para pasar un rato entretenido. De todas, elijo esta frase: “la memoria es una artista extraña, redibuja los colores de la vida, borra lo mediocre y solo conserva los trazos más hermosos, las curvas más conmovedoras”.

jueves, 5 de septiembre de 2013

El prisionero del cielo

Llevaba ya muchos días sin hacer referencia a ningún libro y no es que haya dejado de leer; es más bien que me he amparado en dos de los derechos que tengo como lector (derecho a terminar un libro y derecho a callarnos) y que aprendí gracias a Como una novela de Daniel Pennac (otra obra muy recomendable, sobre todo para comprender la importancia y todo lo que nos aporta la lectura, sea cual sea el título que escojamos). Es decir, sobre dos de los libros que han pasado por mis manos no he querido comentar nada y el tercero, a pesar de haber sido premio Planeta en su día, terminé abandonándolo porque me resultaba lento y eso hizo que me aburriese enormemente (quizás en otro momento lo retome y entonces me fascine; ahora no).

Y tras esas tres experiencias me decidí por El prisionero del cielo. Muchos veranos después de que cayese en mis manos La sombra del viento, opté de nuevo por la prosa de Carlos Ruiz Zafón, por las historias de la familia Sempere, por el retrato de la Barcelona de mediados del siglo XX, por el misterio y, sobre todo, por el reencuentro con El cementerio de los libros olvidados.

La sombra del viento fue (y sigue siendo) uno de mis libros favoritos durante una larga temporada, uno de los primeros que me hizo llorar de emoción y uno de los primeros que creó en mi esa sensación extraña de: quiero acabarlo pero que no acabe nunca. Aunque El juego del ángel y El prisionero del cielo no han conseguido llegarme de la misma manera en la que lo hizo el primer título de esta serie, mentiría si dijese que sus páginas no me han tenido atada durante horas. Así que muy recomendables, los tres.

Esta obra me ha dejado esta frase: “en esta vida se perdona todo menos decir la verdad”. 

domingo, 18 de agosto de 2013

Los besos no se gastan

Desde que supe el título del libro de Raquel Martos, Los besos no se gastan, tuve curiosidad por leerlo. A veces los títulos nos llaman la atención y el contenido nos desilusiona, aunque no ha sucedido en este caso y me alegro. He devorado esta novela de lectura sencilla y amena que trata de la historia de dos amigas que se reencuentran diez años después. El libro hace un repaso por sus vidas antes de la separación y narra los sucesos que le acontecerán cuando la vida las vuelva a reunir.

Quizás el concepto de amistad que propone la obra sea algo utópico, más en estos tiempos en los que las diversas metas personales o profesionales nos llevan a alejarnos de nuestros orígenes y de los que podemos denominar nuestros amigos de toda la vida. Sin embargo, este tipo de hechos provoca también que a esas amistades de siempre se sumen personas a las que tal vez no vayas a ver con la frecuencia que te gustaría, pero que se convierten en imprescindibles, en importantes…y eso me parece una experiencia maravillosa. Y aún más maravilloso es reencontrarte con ellas al cabo de los años, mirarlas, reíros y comprender por qué te esforzaste en hacerlas parte de tu vida un día.

Y al margen de todo esto (que es más una opinión personal que una valoración de la obra), Los besos no se gastan me ha gustado porque a veces me he sentido Eva y otras Lucía (las protagonistas de la novela) y porque me gusta llamar a las rubias que me rodean “rubia”, y a mis morenas “morena” y eso me ha permitido convertir la obra en una historia cercana, e incluso, ponerle rostro a los personajes de la misma.


La frase con la que me quedo es esta (porque me recuerda mucho a lo que se acerca a mi concepto de amistad, a esa complicidad única entre las personas): “los seres humanos somos expertos en crear momentos mágicos en las peores situaciones”. 

sábado, 17 de agosto de 2013

Los enamoramientos

Mañana en la batalla piensa en mi  y Corazón tan blanco fueron títulos que me gustaron tanto que tenía muchas ganas de encontrar el momento de leer Los enamoramientos de Javier Marías. Me agrada la manera de escribir de este autor y he disfrutado mucho con las historias de él que han llegado a mis manos. No ha sido diferente en este caso, aunque en esta novela tenga un peso muy importante la propia reflexión del lector (tras los pensamientos que propone la protagonista María Dolz) y la interpretación que se le dé, o se le quiera dar, a los acontecimientos narrados.

Predomina por tanto el razonamiento, aunque probablemente lo más particular de la obra es el tratamiento insólito de temas tan recurrentes como la muerte (ajena) y el amor (el enamoramiento idílico). Así, y aunque reconozco que algunas partes resultaron algo densas, es un libro que permite que quien lo lea vuelva una y otra vez a recordar los hechos que se cuentan y a pensar en cómo actuaríamos ante ellos o cómo los valoraríamos en nuestra vida cotidiana; y más importante aún: la consideración que debemos dar a las causas, las consecuencias y la forma en la que suceden (o decidimos que sucedan) las cosas.


Y de las muchas frases que he anotado de esta obra, me quedo con este pensamiento: “la horrible fuerza del presente aplasta más el pasado cuanto más lo distancia y además lo falsea sin que el pasado pueda abrir la boca, protestar ni contradecirlo ni refutarle nada”.  

domingo, 11 de agosto de 2013

Dime quién soy

En una de mis brevísimas visitas a Cádiz alguien me aconsejó las novelas de Julia Navarro y, por mis gustos, más concretamente Dime quién soy. Acertó de lleno. La obra me ha emocionado, me ha mantenido en vilo desde principio a fin. Es uno de esos libros que, si te gusta desde el inicio, te tendrá enganchado a la historia y te sorprenderá en cada una de sus páginas a pesar de los sentimientos de horror e impotencia que afloran en algunos momentos de la novela.

La obra se basa en la investigación que un periodista desilusionado con la profesión (esto, por desgracia, me suena bastante) decide emprender acerca de la vida de su bisabuela, Amelia Garayoa. No será un trabajo fácil pues para hallar el rastro de la misma tendrá que viajar históricamente a algunos de los periodos más convulsos hasta descubrir la intensa y activa vida que Garayoa decidió llevar a cabo, rehusando la existencia acomodada y burguesa que su destino le tenía deparada. 


De esta novela, me quedo con esta frase: “la historia es la que es, no la que pudo ser o deja de ser”. 

domingo, 28 de julio de 2013

Misión Olvido

Me gustó mucho la novela El tiempo entre costuras de María Dueñas (aunque en algunos momentos el transcurrir de los hechos que acontecían en la obra me pareciese algo lento), así que estaba deseando adentrarme en su segundo libro: Misión olvido. Y no me ha defraudado. Creo que incluso me ha entusiasmado más que el primero: el hilo conductor, la forma de relacionar la historia de todos los personajes, el protagonismo y espacio que cada uno de ellos tenía en algún momento, el carácter y personalidad tan interesante que reflejaban los protagonistas, el llegar a sentirte identificado con algunos de los momentos narrados o personajes de la obra han sido mis alicientes para engancharme a esta novela que recomiendo encarecidamente.

Pero, sin duda, lo que me motivó desde el principio fue la historia inicial de su protagonista, Blanca Perea, y que da sentido al resto de la novela. A Blanca, sin esperarlo, se le derrumba un día su estable mundo personal y emocional y entonces decide huir. Ese comienzo y la incertidumbre por lo que sucedería después…me encantaron.

Y es que a veces, como ocurre en esta novela, hay que valorar positivamente la historia de los que huyen. Los que huyen porque saben que la distancia es el olvido, los que huyen porque saben que no van a encontrar nada que les haga felices donde están, los que huyen buscando su verdadero camino, los que huyen en busca de nuevas oportunidades y las encuentran, o no, pero en esa huida consiguen vivir emocionantes historias que ya nunca olvidarán. En ocasiones, puede que merezca la pena huir de nuestro presente, de nuestro entorno y hasta de nosotros mismos…siempre y cuando no hagamos daño a nadie ni dejemos nada de lo verdaderamente importante atrás. Y fundamental, siempre que estemos dispuestos a aprovechar la huida y hacer de ella una aventura.


Aunque hay muchas frases dentro de esta obra que me han gustado y me han hecho reflexionar, me quedo con esta: “hace mucho tiempo que dejé de vivir aferrado a la nostalgia de lo perdido”. 

martes, 23 de julio de 2013

Cumbres Borrascosas

Cumbres borrascosas es la única novela escrita por Emily Bronte y fue publicada en el año 1847 bajo el pseudónimo de Ellis Bell. Supuso una revolución para los críticos aunque hoy sea considerada una de las obras clásicas de la literatura inglesa.
El libro cuenta la historia de amor surgida entre Catherine y su hermano adoptivo Heatchcliff. El romance surgido entre ambos no solo afectará a los que los rodean sino que influirá en la vida de ambos y en el resto de personajes que aparecen en la obra. Las relaciones entre todos ellos, la evolución de los diferentes protagonistas y los dispares sentimientos que la obra es capaz de despertar en el lector a lo largo de las páginas son algunas de las razones por las que esta historia me ha resultado interesante.
Y entre tanto, la obra me ha llevado a reflexionar sobre el constante debate de: ¿hacer lo que debemos? o ¿hacer lo que queremos? Para seguir meditando sobre la idea, me quedo con esta frase que aparece en el prólogo (de Paula Izquierdo): “no hay traición más irremediable que traicionarse a sí mismo”.

jueves, 18 de julio de 2013

Ana Karenina

Si hay una cosa que me gusta del verano es la posibilidad de dedicar gran parte de mi tiempo libre a la lectura. Es un placer sentarte en la playa y sumergirte en la historia que tienes entre las manos haciendo caso omiso de todo lo que ocurre alrededor. Después de un año de mucha lectura intensiva, necesitaba que las páginas de un libro me envolviesen y engancharme a cada una de las palabras que mi vista es capaz de recorrer.
Tras barajar varios títulos, la primera obra de este verano ha sido Ana Karenina de León Tolstoi, publicada por primera vez en 1877. De lectura muy amena, el libro cuenta la historia de amor que Ana Karenina vive tras su adulterio, la dificultad de mantener su posición social dentro de la aristocracia rusa y el continuo debate entre el bien y el mal al que este, y otros personajes, se ven sometidos en diversos momentos de la obra. Las vivencias de Ana se entrelazan en el libro con las de otros protagonistas, con los que se halla de alguna forma relacionada, lo que permite mantener la atención del lector en todo el momento. 
Un relato, por tanto, que nos lleva a reflexionar sobre la importancia (tan vigente todavía) del "qué dirán" y que nos hace partícipes de la historia cada vez que nos cuestionamos de qué manera actuaríamos nosotros ante las diversas situaciones que se reflejan en la misma.
Aunque he recogido diversas frases de la obra, me quedo con aquella que decía: “en la vida hay meses enteros sin ningún valor, y a veces una hora vale un tesoro”.