domingo, 1 de marzo de 2015

Marzo

Llega el tiempo de sosiego y crees que la paz también está a la vuelta de la esquina;

confías en que llega el turno de que el martillo de los recuerdos deje de golpearte,

que las palabras de aquellos mensajes a los que te aferraste van a empezar a perder la tinta

y que aquella música ya nunca más será la que escuches en busca de emoción.

Eso piensas.

Luego, cuando paseas, encuentras huellas que te resultan conocidas,

y la oscuridad te teletransporta a las noches de encuentros y desencuentros,

terminas imaginando que regresan los susurros que tanto decían al resto del mundo

y vuelven también las miradas que delante de todos, solo pertenecían a dos.

Entonces te das cuenta de que aunque la calma ha vuelto, el invierno no se ha marchado,

y apuras los últimos días de frío antes de que el sol de marzo te haga ser consciente

de que tu sombra te acompaña y, a veces, no necesitas nada más.

viernes, 6 de febrero de 2015

Odio estas olas de frío...

Odio estas olas de frío.
Me recuerdan aún más que es invierno
y que no estás aquí.
Y pienso en aquellas tardes 
que pasamos a varios grados bajo cero,
pero al calor de nuestros cuerpos.
Era aquel tiempo en el que no nos importaba
lo que marcase el termómetro.
Y tampoco el reloj. 

martes, 3 de febrero de 2015

Melancolía

Hoy vino a visitarme la melancolía.

Es esa maldita que te recuerda que hubo un antes 

en el que los dos compartíamos la misma luna

y, a veces, hasta contábamos juntos las estrellas.

Es la misma estúpida melancolía que me trae memorias del ayer,

ese en el que nuestras risas eran capaces de hacer música,

aquel tiempo en el que solo vivíamos para llegar a la noche

y batirnos en duelo bajo las sábanas. 

Ese era entonces nuestro campo de batalla,

el único sitio donde estábamos realmente interesados en la lucha.

La jodida melancolía que trae al presente un pasado

que era al mismo tiempo alegre y triste,

que nos sanaba cuando nos heríamos

y nos hacía daño cuando intentábamos curarnos.

Miserable melancolía que cuando se marche 

dejará un vacío tan inmenso e interminable

como los días sin horas, minutos ni segundos que contar, días sin fin.

Y cuando te vayas, perversa melancolía

solo me dejarás con ganas de dar una patada

que consiga alejar toda esa memoria;

aunque entonces seguro que opto por lo de siempre:

inventar un día al que poder ponerle un punto y final.

Febrero...

Felicidad,o similar
Emocionarse,
Bailar,
Reír. Sí, y también
Echarte de menos,
Recordarte y no querer
Olvidarte.